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BAILAR TE DA SUPERPODERES?


 

Bailar puede ser un desafío para los mayores de 50 años, pero se transforma en una fuente de satisfacción y bienestar.

En los últimos años, el ballet ha ganado adeptos entre los adultos mayores, al punto que se han creado programas y escuelas dedicadas a tal fin alrededor del mundo.

La danza se convierte en un medio de expresión, donde los adultos descubren una nueva pasión y redescubren habilidades olvidadas.



El Ballet y la salud


Muchos estudios demuestran que, a partir de los 40 años, el equilibrio es una habilidad vital asociada a la longevidad y la calidad de vida. En un estudio de la Universidad de California, el 20 por ciento de las personas mayores de 50 años no podían mantener el equilibrio sobre una pierna durante 10 segundos.

En las clases de ballet se trabaja el equilibrio al transferir el peso de una posición a otra o al al mantenerlo sobre una sola pierna.

Algunos expertos opinan que “No existen muchas disciplinas que fortalezcan las extremidades inferiores como lo hace el ballet”;…"Mientras el yoga y el pilates ofrecen un entrenamiento similar en referencia a la flexibilidad y el fortalecimiento del tronco, el ballet ofrece una mayor variedad de movimientos”..., continúan diciendo.

También brinda beneficios cognitivos al involucrar el ejercicio de la memoria y la coordinación.



Fomentando la integración


Ya lejos quedó el cliché de que “El ballet es para personas jóvenes y delgadas”.

Hoy en día asisten a clases de ballet alumnos de todas las edades y características físicas, movidos por la pasión de practicarlo.

Las motivaciones son diversas: ahora se animaron, “de chicos nunca me pudieron llevar, pero siempre fue mi sueño”, o practicaron de niños y quieren retomar esa actividad que los hizo tan felices.

Por otra parte, es fundamental respetar las capacidades y los tiempos de cada uno, como así también si ha sufrido lesiones o tiene algún impedimento físico.



Espiritualidad y conexión


La danza te conecta con tu yo interior, pero también con aquellos que lo practican junto a vos. Compartir experiencias, risas, logros o equivocaciones es parte de la rutina y promueven la sociabilización.


En resumen, el ballet colma el espíritu. Al decir de Sofía:


…”Cuando estoy en el estudio bailando, siento una paz que me hace inmensamente feliz”.



 
 
 

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